jueves, 30 de julio de 2015

LA PIEL DELATA EL MALTRATO INFANTIL

EXPRESIÓN CUTÁNEA

La piel delata el maltrato infantil

§    El dermatólogo es fundamental para reconocer las señales sospechosas de maltrato.

§    Los moratones, las quemaduras, las mordeduras y la alopecia son las más frecuentes.

LAURA TARDÓN

MADRID.- No todos los moratones son iguales. Los que se presentan en zonas protegidas como las orejas o la cara interna de los muslos podrían indicar, no un hecho accidental, sino maltrato físico. Distinguir la causa de este tipo de manifestaciones por la apariencia de las lesiones se convierte en todo un reto en el que los dermatólogos tienen una importante función. Así lo resaltan algunos especialistas en un editorial publicado en la revista 'Piel'.

Sin embargo, señalan los autores, "debido a la poca o nula formación dirigida a reconocer este problema, para muchos dermatólogos, el maltrato físico apenas aparece en el listado de diagnósticos diferenciales, a pesar de que los signos cutáneos son la manifestación más común (los presenta más del 90%) y fácilmente reconocible".

miércoles, 29 de julio de 2015

PREVENCIÓN DEL MALTRATO INFANTIL Y ACTUACIÓN DEL PEDIATRA

     Los pediatras, al ser los profesionales de salud que están en mayor contacto con los niños, son los llamados a realizar la prevención del maltrato infantil, además de establecer diagnósticos y junto con un equipo multidisciplinario colaborar en su tratamiento.

Los pediatras se encuentran en una posición favorable para detectar niños en situación de riesgo (sobre todo en menores de 5 años, la población más vulnerable), a partir de esta edad los maestros comienzan a tener un papel principal en la prevención y diagnóstico.

La prevención del maltrato infantil se establece en tres niveles:

martes, 21 de julio de 2015

DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DEL MALTRATO INFANTIL

MALTRATO INFANTIL

   El maltrato a los niños es un problema universal que ha existido desde tiempos remotos, sin embargo es en el siglo XX con la declaración de los derechos del niño (O.N.U. 1959), cuando se le considera como un delito y un problema de profundas repercusiones psicológicas, sociales, éticas, legales y médicas. La investigación norteamericana sitúa el comienzo de la sensibilización mundial cuando investigadores como Kempe, Silverman, Steele, y otros, en 1962 etiquetaron el llamado Síndrome del niño maltratado.

Definición y clasificación del maltrato infantil:

   No existe una definición única de maltrato infantil, ni una delimitación clara y precisa de sus expresiones. Sin embargo, lo más aceptado como definición es todas aquellas acciones que van en contra de un adecuado desarrollo físico, cognitivo y emocional del niño, cometidas por personas, instituciones o la propia sociedad. Ello supone la existencia de un maltrato físico, negligencia, maltrato psicológico o un abuso sexual. (NCCAN, 1988). Esta definición está en concordancia con la existente en el manual de psiquiatría DSM-IV.

jueves, 16 de julio de 2015

CONSECUENCIAS DEL MALTRATO INFANTIL

    
     Independientemente de las secuelas físicas que desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico o sexual, todos los tipos de maltrato infantil dan lugar a trastornos conductuales, emocionales y sociales. La importancia, severidad y cronicidad de las estas secuelas depende de:
  • Intensidad y frecuencia del maltrato.
  • Características del niño (edad, sexo, susceptibilidad, temperamento, habilidades sociales, etc).
  • El uso o no de la violencia física.
  • Relación del niño con el agresor.
  • Apoyo intrafamiliar a la víctima infantil.
  • Acceso y competencia de los servicios de ayuda médica, psicológica y social.
     En los primeros momentos del desarrollo evolutivo se observan repercusiones negativas en las capacidades relacionales de apego y en la autoestima del niño. Así como pesadillas y problemas del sueño, cambios de hábitos de comida, pérdidas del control de esfínteres, deficiencias psicomotoras, trastornos psicosomáticos.

     En escolares y adolescentes encontramos: fugas del hogar, conductas autolesivas, hiperactividad o aislamiento, bajo rendimiento académico, deficiencias intelectuales, fracaso escolar, trastorno disociativo de identidad, delincuencia juvenil, consumo de drogas y alcohol, miedo generalizado, depresión, rechazo al propio cuerpo, culpa y vergüenza, agresividad, problemas de relación interpersonal.

     Diversos estudios señalan que el maltrato continúa de una generación a la siguiente. De forma que un niño maltratado tiene alto riesgo de ser perpetuador de maltrato en la etapa adulta.